sábado, 23 de agosto de 2008

William Holman Hunt (1827-1910) Primera parte

Fue el menos conocido y apreciado de los prerrafaelitas, aunque fue el único que tuvo fe hasta el fin en los presupuestos originarios de la Hermandad. Nació en Londres, hijo de un jefe de almacén. Tras dos intentos fallidos pudo entrar en 1844 en la Royal Academy.
En los años siguientes se acercó a los textos de Ruskin y a la poesía de Kyats, influencias fundamentales para encontrar su estilo. En 1848 expone en la Royal Academy inspirada en Keats “La huida de Magdalena y Porfirio” de estilo todavía académico.











"La huída de Magdalena y Porfirio"



Animado por sentimientos religiosos y empapado por el moralismo de Ruskin, pinta cuadros sagrados y dirigidos a un amplio público, pero también temas literarios de Kyats, Tensión y Shakespeare, dos cuadros inspirados en este último son “Claudio e Isabel” y “Valentín salva a Silvia de Proteo.








"Valentín salva a Silvia de Proteo"









"Claudio e Isabel"











"El despertar de las conciencias"

En 1865 se casó con Fanny Waugh, quien falleció de parto al año siguiente. En 1875 se casó con la hermana de ésta, Edith, con muchas complicaciones, pues estaba prohibido por las leyes inglesas este tipo de uniones.
Hay una vena de morbo en la atmósfera del fervor religioso y represión moral que rodea la vida y la obra de Holman Hunt. Al contrario de Rossetti, es un típico hombre de su tiempo.
En 1853 pinta los dos últimos cuadro que preceden a la disolución de la Hermandad: “El despertar de las conciencias” y “ La luz del mundo”, obras muy recargadas y llenas de simbolismos. El primero representa una prostituta que, víctima de remordimientos, tiene un sobresalto, mientras el seductor sigue tocando el piano, el mensaje sin duda es la posibilidad de redención.






"La luz del mundo"


Pese al agolpamiento de símbolos, Ruskin, en una carta al Times en 1854, defendió la excesiva proliferación de detalles del cuadro: “Nada es más interesante que el modo como incluso los objetos más banales se imponen a la atención de una mente animada por un estímulo vital y apremiante”
“La luz del mundo” fue acogido con escaso interés por la Royal Academy cuando se presentó en 1854, aunque Ruskin, otra vez lo defendió. Al año siguiente el propio Holman Hunt explicó su obra así: la luz física corresponde a la luz espiritual,, la linterna a la preservación de la verdad, la herrumbre a la corrosión de las facultades vitales, las malas hierbas a las malvadas actitudes, el huerto abandonado a la despreocupación de los ricos del jardín de Dios, el murciélago a la oscuridad y a la ignorancia. Este cuadro es muy popular reproducido en libros y estampas, es una de las imágenes clave de la religiosidad victoriana.