martes, 30 de septiembre de 2008

Edward Burne-Jones (2)

Después de su tercer viaje a Italia (1871), se sumaron las influencias de Mantenga y de Miguel Angel. En concreto el clasicismo de Miguel Angel se convirtió en punto de referencia: de la “Rueda de la fortuna” (1875-1883) a Venus Discordia (1878), pasando por algunas telas del “Ciclo de Perseo” (1875)
Otro punto es la inspiración literaria. Puede decirse que no hay ninguna obra suya que no haya nacido de una sugerencia literaria: De la Edad Media de Malora y Tensión a la de Froissart y de Chaucer, mientras que el mundo clásico es evocado a través de Filis y Demofonte o Cupido y Psique.
Hay una continua osmosis entre la obra pictórica y la obra decorativa. Desde la fundación de la Firm por parte de William Morris. Muchos de sus cuadros derivan de dibujos para ilustraciones o vidrieras y son traducidos en tapices, o nacen como proyectos para decoraciones de interiores: “El Cielo de Cupido y Psique” para el comedor de Georhe Howard en el Palace Green Kensington, o “El ciclo de Perseo” proyectado para la sala de música de de Lord Balfour que quedó inacabado. Y así unos cuantos más.
El estilo del artista es el resultado de una combinación de elementos: En el “Ciclo de Pigmalión” coexisten el tema clásico que toma prestados a ejemplos italianos como Botticelli o Miguel Angel, pero con una atmósfera medieval reinventado.
En “Los Alpes saboyanos” (1892), del Ciclo de Perseo, la referencia a las estatuas de Afrodita y Dione, del frontón derecho del Partenón, es introducida en un brumoso y fantástico “highland” escocés.
Se trata pues, de un estilo compuesto, cuya realización dedica el artista toda su vida.
En “El espejo de Venus” (1878), un grupo de muchachas vestidas con túnicas clásicas, en un paisaje volcánico, se reflejan en un manantial de agua rodeado de flores minuciosamente pintadas al estilo prerrafaelita.




El espejo de Venus (1898)



La rueda de la fortuna (1875-1883)




Cupido encontrando a Psique (1865)




Filis y Demofonte (1870)